Pedro Menéndez de Avilés

  • Señor del Mar Océano Adelantado de la Florida
  • Antonio Fernández Toraño
  • libro
  • tapa dura y cubierta
  • 486
  • 25x18 cms
  • 978-84-414-3791-3
Pedro Menéndez de Avilés

Calusas, timucuanos, guales, semínolas, creeks, eran algunas de las tribus de La Florida en el momento en que Pedro Menéndez de Avilés estableció allí el asentamiento de San Agustín, la ciudad más antigua de los Estados Unidos. Guerreros fuertes y feroces, que vivían en estado de guerra casi permanente y mutilaban a sus enemigos o los hacían esclavos, ofrecieron una dura resistencia a los españoles que pisaron su territorio. Sin embargo estos, a cambio de muchas vidas, penurias y sufrimientos, consiguieron establecerse en sus costas. Esa fue la tarea en la que se empeñó el marino asturiano a partir de 1565, inicio de la presencia española efectiva en el territorio de los actuales Estados Unidos, que se prolongó más de 250 años, hasta que, en 1821, con la entrega en San Agustín del castillo de San Marcos al representante del Gobierno americano, se perdió la última provincia española en aquellas tierras.

Pedro Menéndez de Avilés fue algo más que conquistador y colonizador. Varias veces capitán general de los buques que protegían las flotas que hacían la Carrera de Indias de regreso desde América a la Península y azote de los piratas y corsarios que infestaban las aguas del Cantábrico. Su fama y experiencia le valieron ser nombrado «Señor del Mar Océano».

Fue el primero en llevar a los jesuitas al Nuevo Mundo; y quien organizó por orden de Felipe II una armada destinada oficialmente a socorrer en Flandes a las tropas españolas que luchaban contra los herejes rebeldes. En esa tarea la muerte le salió al paso en septiembre de 1574, cuando izaba velas para partir desde Santander al frente de la mayor nota de guerra del momento.

Sus hazañas le llevaron a ser reconocido como uno de los marinos más importantes de nuestra historia.