La España oceánica de los siglos modernos y el tesoro submarino español

  • José Alcalá-Zamora Queipo de Llano
  • libro
  • rústica
  • 370
  • 20x14 cms
  • 978-84-96849-39-6
La España oceánica de los siglos modernos y el tesoro submarino español

Este libro recoge diez conferencias pronunciadas en la Real Academia de la Historia concernientes al tesoro sumergido español, asunto de máxima actualidad, contemplado, desde distintas perspectivas con un enfoque histórico amplio: el expolio continuo y creciente de los buques naufragados o pecios españoles en todos los mares y océanos del mundo durante los siglos XVI al XVIII, realizado por individuos y empresas poco escrupulosas y con muy escaso o nulo interés por las exigencias científicas y técnicas que impone el rescate de un tesoro de tan inmensa trascendencia arqueológica, histórica, museística, naval, artística e industrial. La falaz y demagógica réplica utilizada por alguno de estos neosaqueadores oceánicos respecto a la rapiña hispana de las Indias no se tiene en pie y obligaría a replantearse todos los principios jurídicos hoy vigentes de Derecho Internacional y los relativos al régimen de la propiedad, de la empresa, del comercio y de los correspondientes beneficios.

Tres son los temas que se han querido subrayar fundamentalmente en el ciclo de conferencias: primero, la importancia del imperio español en los siglos modernos, uno de los sólo dos, con el inglés posterior, que han alcanzado unas dimensiones e influjo mundiales, así cómo la referencia a las amenazas a que se enfrentó hasta su derrumbe con la Independencia Hispanoamérica. Segundo, el volumen económico extraordinario y proyecciones posibles de ese tesoro submarino, transportado bajo pabellón español, y al que nuestro país tiene indiscutibles derechos de participación, que debe hacer valer con diligencia y energía. Tercero, recordar a los españoles de hoy la formidable obra civilizadora y constructora de un continente llevada a cabo por sus antepasados durante los trescientos años de la Edad Moderna, que no tiene parangón con la realizada por ninguna otra nación colonizadora, salvo Roma, y que ha ensanchado de modo decisivo las fronteras del pequeño mundo europeo y de la cultura occidental en el planeta.

Sin embargo, los españoles, que deberíamos sentirnos orgullosos de tales antepasados, de tal obra y de tal historia, con la universalidad actual de la lengua hispana y su literatura como mayor logro, casi siempre preferimos dilapidar este otro tesoro, luchando contra nuestro principal idioma ibérico, el de todos, como si no fueran compatibles, e ignorando y parcelando, mediante hostiles argumentos absurdos, el riquísimo pasado común, como si tampoco cupiéramos todos en él.