La Artillería Naval Española en el siglo XVIII

  • Su evolución técnica y su recíproca influencia en la arquitectura del buque
  • Enrique García-Torralba Pérez
  • libro
  • rústica
  • 620
  • 24x17 cms
  • 978-84-9781-591-8
La Artillería Naval Española en el siglo XVIII

El buque de línea, símbolo e instrumento del poder naval durante el siglo XVIII, es ante todo, una plataforma artillera diseñada para el combate en línea de fila. A lo largo del siglo, el empeño de las potencias navales del momento -Inglaterra, Francia y España-, es lograr un tipo de buque capaz de mantener su posición en la línea de combate, sobrevivir al fuego enemigo y a su vez, liberar la máxima potencia de fuego. Los combates navales del XVIII son duelos artilleros a distancias muy cortas, en donde cuenta en especial la potencia de fuego, es decir, el peso de munición que, por banda, es capaz de disparar el buque.

El arma naval por excelencia en este siglo es el cañón de hierro fundido de ánima lisa y avancarga. Atrás ha quedado el cañón de bronce fundido, verdaderas esculturas para combatir, barrocos, artísticos, todos con nombres propios y firmados por el maestro fundidor. El cañón de hierro fundido, funcional, desnudo de leyendas, escudos, y adornos superfluos, anónimo y neoclásico, nos anuncia el arma de producción en serie, producto de la revolución industrial que vendrá. Anuncia una nueva época, en la que, el poder naval será la consecuencia del poder científico, tecnológico e industrial.

Resulta imposible de comprender la evolución del diseño del buque de línea en este periodo sin relacionarlo con la evolución de los diseños de la artillería naval. Los numerosos sistemas, reglamentos y disposiciones que en materia de artillería naval se promulgan a lo largo del siglo y que se analizan en este libro, persiguen obtener cañones más ligeros, de mayor calibre y más fáciles de manejar a bordo, mejores pólvoras y nuevos tipos de munición. El peso y las dimensiones de las bocas de fuego condicionaron la búsqueda incesante del diseño del mínimo buque de línea dotado de la máxima capacidad artillera, que finalmente se decantó por el navío de 74 cañones.

El presente trabajo expone y codifica de manera sistemática y rigurosa los diferentes sistemas y normativas, que en materia de artillería naval se suceden a lo largo del siglo, todo ello acompañado de cuadros, dibujos, croquis e imágenes extraídos de la numerosa documentación consultada. En la obra se describen y analizan las diferentes innovaciones en bocas de fuego -carroñadas, obuses y cañones recamarados-, en los elementos de disparo y puntería, en municiones, en pólvoras y en cureñas. Al final, el autor dedica un capitulo a los aspectos industriales de la producción de la artillería naval.

El libro, que incluye un CD de documentación, ha sido premiado con uno de los premios Virgen del Carmen 2009. Es por tanto una obra de interés para aficionados a la historia naval en todas sus facetas.